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Mujer: una definición en movimiento

¿Qué es ser mujer? No es un cuerpo, un vestido, un hijo(a), un par de hormonas, un útero, una palabra. Para mí es desandar el camino de todo aquello que nos dijeron que somos. Retar con el pensamiento la forma en la que nos instruyeron a no disfrutar de nuestros cuerpos de la manera en la que se les premia a los hombres, ver en la maternidad y el matrimonio una forma de realización personal, amar desde otro lugar que no sea la dependencia y la complacencia, callar para no incomodar a quienes transgreden nuestros límites, la naturalización de las desigualdades salariales y la escasez de mujeres en puestos de poder en el sector público y privado. 

Ser mujer para muchas supone ser acosadas y manoseadas a diario en el transporte público, porque son tantos los hombres que han construido un sentimiento de territorialidad sobre sus cuerpos que es preferible que ellas tengan su propio transporte antes que confrontarlos. Para otras los tocamientos empiezan desde niñas y no es en el espacio público sino en el privado, no por desconocidos sino por familiares. Son muchas las que sufren la transgresión no  cuerpo a cuerpo sino con palabras, miradas y gestos. Cada día más mujeres son sinónimo de cuerpos descarnados y deshumanizados, bultos tirados sobre campos abiertos esperando a ser descubiertos por esa justicia que nunca llega. 

Toda la desigualdad y la violencia viene de la definición de ser mujer, como si existiera solo una forma de serlo. Nace desde la postura de silencio y sumisión en la que se acomodan tantas mujeres, pero sobretodo en como otros se sienten habilitados a transgredir y construir relaciones de poder a partir de sus propias definiciones de ser hombre. ¿Qué son las mujeres para estos hombres que violentan? ¿Cosas sobre las que uno pone el cuerpo cuando se le antoja?  ¿Pedazos de carne sobre con los que uno se toma el lujo de representar su sed poder? ¿Dignidades y vidas a destruir? 

Para mí ser mujer es una definición en movimiento, una resistencia al silencio y a las limitaciones de nuestras libertades. Es resiliencia, sororidad, compañerismo, crítica, transformación y escucha. Es estar tensionada por una disputa de tiempos entre las viejas y las nuevas formas de ser mujer. Es crear y acompañar espacios de diálogo donde los hombres puedan liberarse de las exigencias de sus identidades y construir juntos(as) la paz que tanto merecemos por ser humanos. 

No necesitamos flores, queremos conciencia de la violencia que vivimos. Queremos construir un mundo que sea nuestro para poder recorrerlo solas y sin miedo.  

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